El desafío es incrustar, empotrar, encajar, enchufar nuestro espíritu, nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras garras, todo, en la Santa Palabra de Dios.
Latinoamérica, con sus carencias, su ignorancia y todas las debilidades sociales, es un campo fecundo para ver germinar la verdad de Cristo.
¿Cómo vive la espiritualidad nuestra comunidad cristiana? Tal vez no hemos comprendido lo que significa realmente en términos de vida.
Nos encontramos frente a grandes retos de facilidades y probabilidades, en bien del progreso del evangelio y en pro de una mujer con oportunidades.
Por más cristianos que seamos, problemas hay todos los días, por eso pienso que lo que debe cambiar es nuestra percepción de la vida.
El ser humano siempre busca el paraíso perdido, especulando donde puede estar ubicado, pero me temo que la espada del ángel de Dios gira tan fuertemente que no logramos encontrarlo.
Voy a describir la realidad latinoamericana desde mi punto de vista, la de una mujer de pueblo. Lo que veo en la sociedad en la que vivo: Luján de Cuyo, Mendoza.
El verdadero evangelio no está siendo predicado hoy en Latinoamérica con la debida amplitud y profundidad. El mensaje ha quedado relegado por los temas periféricos, influenciados por la sociedad actual.
Ser cristiano hoy es tan difícil como lo fue desde el inicio, pero con el agravante de que cada vez hay mayor dificultad para distinguir entre lo bueno y lo malo.
¿Entonces qué? ¿Qué quiere decir ser cristiano en San Francisco, Latinoamérica, el martes a las cuatro de la tarde o el sábado a las once y veinticinco de la mañana?









