Reflexiones de una recién convertida

Por Adriana Esquivel Losada, Cali, Colombia

Fragmento de un ensayo presentado a concurso.

Como lo único que conocía acerca de la Biblia era que había un libro llamado Génesis y otro Apocalipsis, pues me enredaron, me dijeron que el Señor siempre había hablado a su pueblo a través de la profecía y que eso era lo que pasaba en esa iglesia, la cual era la única donde el Señor se manifestaba en esa forma porque el resto de iglesias eran materialistas y fanáticos.

Me empecé a sentir contenta porque ya no tenía que consultar brujas para saber lo que me iba a pasar, solo tenía que ir a la alabanza y recibir el mensaje a través de los hermanos que tenían el don de la profecía.

Pero grande es la misericordia de ese Dios que aun no conocía aunque en esa época me proclamaba cristiana y trataba de no faltar un domingo.

Pasaron los años, cinco para ser más exacta, sin embargo sentía un desazón en mi interior, algo faltaba aunque ya asistía a una iglesia cristiana, ¿qué sería?, me preguntaba, ¿por qué salgo de estos cultos tan vacía como entre? ¿Por qué siento que no crezco? Es más, seguía sin entender la Biblia. Hago un paréntesis para añadir que en cinco años nunca supe que habían ministerios, no tenía ni idea que era un evangelista, un maestro, ni a los que predicaban les llamaban pastores, es más ni conocía esas palabras, no tenía idea quien había sido Isaías o Elías, imagínense la doctrina del sitio aquel.

Como ese Rey poderoso que derramó su sangre en la cruz por mí me cuidaba aun ignorando su presencia, mi esposo en ese entonces novio empezó a hablarme y a mostrarme mi error; su hermano estaba asistiendo a una iglesia de sana doctrina, y me invitó. Obviamente yo no quería ir, por lo que me llevo casi a rastras.

Recuerdo tanto ese día que sigue vivo en mi memoria el momento en que sonó la canción sumérgeme del salmista Jesús Adrian, es más no sabía qué era alabanza y adoración; lo cierto es que la letra me llego de tal manera, que empecé a recordar todo lo desagradable que había hecho en mi vida, sentí pena, asco y sobre todo arrepentimiento. El pastor llamó entonces a todos los que habíamos ido por primera vez, mi esposo y yo pasamos al frente, nos pregunto si creíamos que Jesús era el hijo de Dios, dijimos que sí y lo aceptamos en nuestros corazones.

Cómo lloramos y qué libre me sentía, ¡al fin! dije te encontré Señor, sabía que existías, ven a mi vida, perdóname, no sabía que te molestaba lo que hacía, ignoraba lo importante de tu sacrificio en la cruz, desconocía que tu precioso nombre tiene poder.

Fui por cuatro domingos a esa iglesia, y no volví, pues además de pedir el diezmo y la ofrenda disponen en el altar unos jarrones altos donde en medio de la prédica del pastor, la cual siempre es sobre la prosperidad, la congregación de un momento a otro, se para casi como hipnotizada y lleva todo su dinero a esos jarrones, nunca entendí para qué, pero era lo que siempre ocurría.

Después de años de desear con fervor conocer del Señor, me encontré con una iglesia que no me predicaba al Dios de amor, si no del Dios proveedor. Y es a partir de este momento donde empieza mi desafío como cristiana en este mundo confuso y desordenado de hoy.

Es cierto que a nivel económico, estamos afrontando una crisis, no hay país alguno que este fuera de esta situación, el caos en los mercados, la inestabilidad del dólar, despidos masivos en las que fueron grandes compañías, si, todo es verdad, es nuestra realidad, pero a mi parecer el problema es que la iglesia actual no es un oasis en medio de este horrible desierto sino que ha fundamentado sus predicas en lo que algunos llaman el evangelio de la prosperidad, pero yo lo llamo el evangelio del dinero, porque quienes lo siguen no prosperan sino que viven endeudados tratando de cumplir la cuota económica de sus templos.

En este evangelio te enseñan a cambiar el dinero por las bendiciones, pero me pregunto, ese Dios amoroso y bueno que tenemos por Padre, quien envió a su hijo para morir por nosotros en la cruz y limpiarnos así de nuestros pecados, ¿vende las bendiciones? ¿Todo un Dios fuerte, guerrero, pero sobre todo misericordioso, nos pediría una cuota para cumplir nuestras peticiones? ¿Acaso funciona el canje en el cielo?

Día tras día vemos como se incita al pueblo creyente a ofrecer dinero a cambio de terminar deudas, ser sano de enfermedades, conseguir esposo y varias cosas más, pero me pregunto: ¿Trabaja Dios de esta forma? ¿Que no todo lo que ocurre esta bajo su perfecto control? ¿Dónde queda entonces la buena, perfecta y agradable voluntad de nuestro Señor? ¿Acaso todas las penurias de Job por parte del diablo no fueron permitidas por el Señor para probar el amor y fidelidad de su siervo?

¿Vende el Señor su voluntad? He oído a predicadores decir que no es la voluntad de Dios que alguien tenga cáncer, entonces ¿porque las salas oncológicas de los hospitales están llenas, fue por voluntad de quien? Si una avalancha derrumba tu casa y pierdes todo lo que conseguiste después de años de trabajo, pero eres un cristiano piadoso entonces, ¿qué está pasando? Si alguien por culpa de sus malas decisiones, como entregarse al juego, gastar su dinero en mujeres pierde su casa, ¿si siembra en una iglesia la va a recuperar?, ¿no debe trabajar fuerte para conseguirla de nuevo?

Por más cristianos que seamos, problemas hay todos los días, por eso pienso que lo que debe cambiar es nuestra percepción de la vida.

[…]

En la televisión escuchaba ¡Dios me dijo tal cosa, Dios me hablo y me dijo otra! y yo me preguntaba ¿cómo así que el Señor les habla?, ¡si claro! me decían Él te habla a través de la Palabra. Ah, qué interesante, entonces yo también quiero escuchar al Señor hablarme a través de las Escrituras, pero resultó que cuando las personas me hablaban de sus promesas personales no se remitían a la palabra de Dios sino que son el resultado de profecías. Sí, yo sé que el ministerio profético fue instaurado por el Señor, se que los hubo y grandes como Isaías, pero ¿porque si quiero saber que va a ser de mi vida, tengo que recurrir a uno de ellos, no está todo en la Biblia? ¿Donde entonces queda la fe?, porque si confío en lo que otro me diga y no en las Escrituras, entonces mi fe es de papel, ¿Cómo se entonces si Dios tiene un ministerio para mí o que será mi vida de ahora en adelante?

Empecé a leer la Biblia y comencé a entender algunas cosas, no todas. Me causa admiración cómo el Apóstol Pablo decía que para él vivir es en Cristo y el morir es ganancia, y desde ese día busco ese nivel de fe en mi vida.

Fe, fe, palabra tan corta pero tan compleja, deseada por tantos pero poseída por tan pocos. En su búsqueda he empezado una nueva etapa en mi caminar en Cristo.

Me inscribí por internet en un curso para aprender doctrina, y estoy leyendo el libro de Mateo, trato de leer la Biblia y de orar, no todos los días lo hago, reconozco que debo poner más de mi parte si quiero ser una mujer de oración, veo a algunos predicadores por la cadena cristiana, trato de llevar una vida recta, no decir malas palabras y demás.

[…]

Concluyo diciendo que mi mayor desafío como cristiana es enfrentarme a mí misma. Esté en Latinoamérica o en el África, tengo que desarrollar esa fe que los grandes hombres de la Biblia tuvieron, debo dejar de confiar en los hombres y de seguirlos ciegamente, debo entender que en la Biblia encuentro las respuestas a todas mis preguntas, y si bien es cierto que Dios me ama, eso no me hace exenta de enfermedades, angustias o problemas, debo aceptar que aunque quiera, en esta tierra nunca podre ser completamente feliz y esa es la razón por la cual debo fijar mis ojos solamente en Jesús pues cualquiera que sea la iglesia a la que asista, será manejada por humanos, algunos dejaran fluir el Espíritu Santo más que otros pero en todas al menos un poco del ego del Líder siempre estará presente, sin embargo eso no debe ser razón para alejarme de Aquel quien lo dio todo en la cruz por mí.

Por eso quiero aprender doctrina, entre mis metas esta el obtener una licenciatura en Teología, anhelo ser una maestra de la Palabra, llevar a muchos el verdadero evangelio, el de la gracia, el del amor, el del arrepentimiento sincero. Sé que voy a lograrlo, sé que el Señor me dará el tiempo, recursos y sabiduría necesarios para tal fin, pero sobre todo deseo fervorosamente que el día que parta de esta tierra ante su presencia, el Señor Jesús me diga: ¡Bienvenida hija, fuiste una mujer esforzada y valiente, ven a disfrutar del gozo de tu Señor!

6 comentarios »


avatar Paulo Alzate Dijo:

Estoy de acuerdo en que a veces las iglesias cristianas confunden la doctrina de de amor y fe, con la doctrina del dinero.

Que bueno seria poder ir a una iglesia para escuhar la palabra de Dios con el fin de edificar el espiritu y no edificar lo “material”. Considero que lo material esta en un tercer o cuarto plano y llega cuando uno se propones a trabajar.

Es triste saber que en toda la semana se debe lidiar con la envidia de las personas, lidiar con gente que solo le importa el dios dinero,etc y llegar a una iglesia el domingo continuar lidiando con la “palabra de dinero” que predican los arrogantes Pastores o gente que tienen “supuestos ministerios”.

Paulo Alzate.

avatar Raquel Dijo:

Muy bueno,por sobre todo porque es tu experiencia personal. Yqué tirón de orejas para los que llevamos años en el Evangelio…

avatar Natalia Lopez Dijo:

Que orgullo me siento al leerlo, no solo por lo que escribes si no por como lo haces que bueno por ti y vieras me gusto bastante. Con razon lo seleccionaron y vas a ganar.

avatar Vanessa Dijo:

Querida hermana que dificil comienzo el tuyo,me alegra que comprendieras que no debemos poner la mirada en el hombre sino en el unico perfecto, Dios; te recomiendo dejes atras esas malas experiencias,recuerda que las cosas viejas pasaron y he aqui todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17)y que no dejes de congregarte (Heb 10:25), ora y pidele a Dios que te coloque en una congregación donde puedas desarrollar tus dones y ministerio el Señor te escogio desde antes de la fundación del mundo y escuchara tu oración (1juan 5:14-15)Dios te Bendiga Grande y Poderosamente :-D

avatar Ivan Dijo:

Hola hermana en Cristo Jesus,realmente estoy de acuerdo contigo,pues las congregaciones se han corrumpido,pues ahora todo se maneja en pos del dinero y no de Cristo,muchos predican el evangelio de la prosperidad aunque te direque la prosperidad no es mala,lo malo es como se la quiere obtener y conque fines,me da gusto que te des cuenta de tanta ipocresia en las congregaciones,pues tenemos que hacer mucho como hijos de Dios.
Posdata: Recien estoy conociendo de Dios y me he dado cuenta todo esto…que decepcion,pero Cristo esta conmigo y no desmayare.

avatar Delia Dijo:

Me agrado leer tus comentarios, somos muchos los que compartimos las mismas percepciones en cuanto a como se rigen en la actualidad las “iglesias cristianas”; pero se que también hay muchas que se rigen en la verdadera doctrina del verdadero dios Jehova, y en el nombre del Señor Jesucristo.
Bendiciones……Que Dios te bendiga.

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