Por Héctor Filemón Benavides Castro, Lima, Perú
Fragmento de un ensayo presentado a concurso.
El trabajo evangelístico de la mujer es una enorme contribución para el fortalecimiento de su propia identidad y el de todos los cristianos, lográndose así un escenario con más oportunidades; tanto para las misiones al exterior, la menos dependencia económica, teológica y ecleciológica de afuera; así como las aspiraciones por la “igualdad religiosa” y más participación en el quehacer político. Sin olvidar que la principal prioridad debe ser siempre el avance del reino de Dios; entonces todo lo demás será el consecuente resultado, tal como la libertad de culto obtenido con el trascurrir de los años.
Indudablemente vivimos otros momentos, los redactores de la Declaración Evangélica de Cochabamba (noviembre de 1970); reconocen estos cambios y piden “esforzarse por desvestir al mensaje de su ropaje extranjero”. Al abordar sobre el tema de género pienso lo mismo, como un reconocimiento a la labor femenina; y a la mujer misma como persona. Justo ahora al celebrarse el Día Internacional de la Mujer, estoy terminando con este aporte. Retomando el caso de Bolivia, recientemente en este país (enero del 2009) se ha aprobado la nueva Constitución; logrando introducir cambios significativos en lo referente al tema religioso, algo que ya se venía discutiendo desde varios años; como ha pasó en otros países de América Latina. En el caso de Chile, como que los avances son más notorios; entre ellos la inauguración de la Plaza de la Reforma (octubre del 2002), junto con el monumento recordatorio a Martín Lutero.
En todo este proceso, la presencia e influencia femenina se ven cada vez más; aparte de de su participación en diferentes funciones públicas, su liderazgo ministerial es muy notorio; acompañado siempre de fervientes intercesiones y fiel asistencia a los servicios; todo esto hace que las congregaciones crezcan. No es tan trascendente evitar reconocerles con nombre propio, por ser todas igualmente valiosas. Tanto que ellas actualmente son la mayoría evangélica, aun cuando al menos en el caso de Perú al organizarse la primera iglesia evangélica no fue así, según preciso más adelante. A los que aun no aceptan plenamente la autoridad femenina para ambos sexos, les expreso mi profundo respeto y gratitud por su tolerancia.
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En el caso de Perú, al establecerse oficialmente la primera iglesia evangélica se contó con un total de 49 miembros. 33 varones y 16 mujeres, de los cuales 15 extranjeros y 34 nacionales. Entre otras cosas, el actual orden que se revertido debido a su abnegada labor, me animó para dedicar un espacio al tema de la mujer. Sin desmerecer el esfuerzo de los valientes soldados cristianos.
Tanto que esta parte de la historia, es el resultado del denodado ministerio de don Francisco Penzotti. Su llegada a Perú se dio un 5 de diciembre de 1887, junto a su familia y su colega Juan Arancet. Ellos vinieron como colportores de la Sociedad Bíblica Americana, y en cuanto arribaron al puerto del Callao en 1888, se celebró el primer culto, acompañados por los esposos peruanos: Manuel y Teresa Noriega; siendo esta la primera pareja peruana en ser registrada oficialmente como cristiana al aceptar valientemente el mensaje del evangelio y a Cristo como Señor y Salvador.
Sin embargo, aunque todavía no con resultados esperados, la evangelización en este país tiene su inicio al establecerse las escuelas lancasterianas, método creado por José Lancaster que consistía en la educación mutua y por monitorio. Esto fue con la llegada del pastor bautista Diego Thomsom el 28 de junio de 1922. Durante su docencia Thomson pudo vender con éxito las primeras Biblias y Nuevo Testamentos, no menos de 500 ejemplares en cada caso, hasta su salida del Perú en 1824 dado a la violencia y guerra existente. Más adelante, en 1864 se establece la obra anglicana en el Callao para la atención de extranjeros teniendo entre ellos varios capellanes metodistas; llegando posteriormente de manera oficial la primera misión metodista en 1877 bajo el liderazgo del obispo Guillermo Taylor, quien frente a las dificultades para el establecimiento de un obra y el auto sostenimiento de la misma, y dada a la guerra del Pacífico opta también por retirarse del país.
Años después, concretamente desde 1879 en adelante, después que sufriéramos la derrota chilena, el partido civilista que para entonces gobernaba desde mediados del siglo XIX; a fines de este mismo siglo es debilitado, predominara una tendencia liberal y progresista que buscaba mejorar sus relaciones con los cristianos. Y a partir de 1885, juntamente con la lenta recuperación económica se producen cambios sustanciales en aras de la modernización; entonces se discuten nuevos proyectos de ley, donde los sectores liberales optan por la tolerancia, la libertad de cultos, los matrimonios civiles para los no católicos y el carácter laico de los cementerios.
Permitiéndose así la promoción de la llegada de misiones no católicas, sobre todo de Norteamérica por ser un modelo a imitar. De esta manera es que llegan ya con más libertad Francisco Penzotti y sus acompañantes. Y al transcurrir la historia, se producen paulatinamente otros cambios favorables, y dado a los primeros avivamientos era necesario contar con un local apropiado, fue así que de la Calle del Teatro número 25 se trasladan al local de Colón 214 para albergar a más de 200 primeros asistentes, esto antes que se cumpliera el primer año de trabajo; contando ya para entonces con un total de 6 colportores.
En el trascurso de ese mismo año, el 10 de octubre de 1988, Penzotti realiza su primer bautismo, todo como resultado de un buen trabajo de visitación de casa por casa. Y el 10 de enero de 1989 funda la Iglesia Metodista Episcopal del Callao, estableciéndose de esta manera la primera iglesia evangélica peruana. Claro está, que a partir de esta corta reseña, otros acontecimientos importantes pueden seguir ocupando espacios; tales como el primer matrimonio religioso que fue un 6 de julio de 1889, o como la autorización del Ministro de Justicia y Culto un 3 de agosto del mismo año, para que través de la Sociedad de Beneficencia del Callao se construyan departamentos en el cementerio de Baquijano; y de esta manera se enterrasen allí a las personas de confesión distinta a la católica romana.
También, entre los muchos otros acontecimientos están las milagrosas libertades de Penzzoti, luego de sus encarcelamientos ocurridos entre los años 1890- 91; esto debido a la cerrada oposición del clero romano a la predicación; basándose ene el Art. 4 de la Constitución peruana de 1860 que impedía el ejercicio públicos de cultos no católicos. Sin duda, hay mucho otros casos similares que ocurrieron con aquellos grandes precursores o héroes de la fe en toda Latinoamérica en aquellas épocas en que aun no había una plena libertad de culto.
Pero hoy, al vivir en otra etapa de la historia; nos encontramos frente a grandes retos de facilidades y probabilidades de mayores cambios en bien del progreso del evangelio. Y el tema aludido es precisamente en pro de: Una mujer con oportunidades, un cristianismo con más posibilidades.









