La novia que agoniza

Por Felipe Montenegro Duarez, Trujillo, Perú

Fragmento de un ensayo presentado a concurso.

Después de haber hecho una fugaz inspección de la historia reciente de la Iglesia Cristiana, y de habernos acercado a ciertos pormenores, ¿cuál es el desafío del cristiano en América Latina hoy?

El desafío principal, a mi parecer, es no hacer lo mismo que ellos hicieron. En otras palabras: el desafío es incrustar, empotrar, encajar, enchufar nuestro espíritu, nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestras garras, todo, en la Santa Palabra de Dios y suplicarle todos los días dirección y provisión a nuestro Padre por medio del Señor Jesucristo.

Hermanos, ¡Sí es un desafío! Porque el mundo está en constante pugna por introducirse en la Iglesia, combinar sus pensamientos con las doctrinas bíblicas, para de ese modo debilitarla y hacerla terminar en la parálisis total.

Primer desafío
No queda sitio para titubeos, el único y auténtico método para lograr una Iglesia fuerte, estable, y numerosa, es amoldarse no las enseñanzas del marketing, o a las corrientes que están de moda, sino acomodarse a lo que la Palabra de Dios indica.

¿Y cuáles son los “programas” que la Biblia ofrece?

Veamos:
El Salmo 19 nos regala el punto de partida.

“La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma…” (Versículo 7a)

Pregunta: ¿Qué es lo que convierte el alma?

Posibles respuestas “modernas”: ¡Lo impactante del sermón! ¡Las canciones suavecitas que conmueven hasta los huesos! ¡El carisma del predicador! ¡Las coreografías! ¡Las películas!

¡Nada señores! Lo único que convierte el alma es La Ley de Jehová, o sea, su Palabra.

“… el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” (Versículo 7b)

Pregunta: ¿Cómo crece, madura, y se alimenta al cristiano?

Posibles respuestas “modernas”: ¡Invitándole a que oiga conferencias sobre prosperidad! ¡Proporcionándole clases sobre cómo recibir un milagro! ¡Ya sé! ¡Llevándolo a conciertos multitudinarios, a espectáculos de danza moderna, o convenciéndole para que participe en campamentos y retiros espirituales!

¡Nada, nada, nada! Lo que hace sabio al sencillo es profundizar en la Palabra (o Testimonio) de Dios. Recalco: Pro-fun-di-zar. Todos los cristianos alguna vez en nuestras vidas fuimos sencillos: en nuestros primeros días de conocer al Señor. ¿Verdad? No entendíamos nada, sólo sabíamos muy dentro que éramos salvos y algo sobrenatural había empezado en nosotros. ¿Y cuál fue la ruta para desarrollarnos y madurar, y abandonar el estado de “sencillos” para pasar al estado de “sabios”? ¡Profundizar en el estudio y conocimiento de la Palabra!

Esta es la base, el pedestal, el punto de partida que Dios persigue para su Iglesia.

Algún “moderno” dirá: “Es que eso no funciona. No genera resultados. La gente no viene si le hablamos de la Biblia.”

¿Seguro? Como estudiamos, la iglesia protestante europea naufragó porque pensó de ese modo. Porque aceptó que el fin justifica los medios, aun si los medios eran enemigos de la Verdad bíblica.

¿Quiere frutos? ¿Apetece crecer de verdad? ¿Ansía que su congregación permanezca y esté en inquebrantable aumento? Entonces leamos:

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15: 5 (Las cursivas y negritas son del autor).

¿Y cómo hacemos para permanecer en Cristo, el Señor, y llevar mucho fruto? Que sea nuestro Señor quien nos responda:

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15: 10.

¿A qué mandamientos se refiere? ¡A su Palabra! ¡La Biblia!

¿Recuerda el Sermón del Monte? Desde el capítulo 5 hasta el 7 del libro de Mateo usted podrá embelesar su espíritu (y también su intelecto) con las extraordinarias palabras de nuestro Señor Jesucristo. Sin embargo, al final de su discurso soltó el siguiente aviso: si alguien obedecía y ponía en acción sus palabras sería comparado con un hombre que constituyó su hogar sobre la roca, y al abofetearle las tempestades, los tsunamis, los terremotos no perdió demasiado. Por otra parte, garantizó que aquél que desobedecía tendría que padecer una calamidad devastadora luego de enfrentarse con las tempestades, tsunamis, y terremotos.

Recordemos, entonces. La iglesia protestante en Europa construyó sobre la arena, vale decir, edificaron sobre herejías, “nuevas interpretaciones”, técnicas más mundanas que cristianas. Aparecieron las pruebas, en este caso, las dos guerras mundiales, la filosofía hippie, las insurrecciones estudiantiles de fines de los sesenta (Mayo del 68), y en efecto, ahora es grande su ruina.

¡La Palabra de Dios se cumplió!

Segundo desafío…

2 comentarios »


avatar Rev. Samaris Gross Dijo:

De corazon le felicito por ser tan valiente.
Si por cierto se necesita un gran grado de valentia para tomar tal postura.

Es increible como se han ido diluyendo las normas y principios biblicos, aludiendo a “atraer la gente (jovenes) al evangelio.

Es cierto que los tiempos han cambiado, pero nuestro Dios sigue siendo el mismo.

avatar Marlon Vargas Dijo:

Muy cierto, mis felicitaciones!!!… pero a pesar de todo muchos se niegan a aceptar la VERDAD, la UNICA VERDAD, que es la de seguir el camino que JESÚS nos trazó… es muy lamentable ver esto no sólo lideres cristianos sino tambien en pastores.

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