El ministerio emergente en la cultura posmoderna

Por Daniel González Nájar, Tlalnepantla, México

Fragmento de un ensayo presentado a concurso.

Rubén espera el camión en la esquina de la calle junto con su familia el domingo a las nueve cuarenta de la mañana. Observa sus zapatos que como siempre, se llenaron del polvo de su calle antes de llegar al pavimento de la avenida. Se les ha hecho tarde a pesar de que presionó a sus dos hijos para salir a tiempo. Viste uno de los dos trajes que posee y que solo usa cada ocho días para asistir al templo, mientras que su esposa María se ha puesto otra vez su vestido floreado. Su pequeño hijo David de cinco años se ve como un clon de su papá con su pequeño traje gris y su corbatita roja. Al lado, está su hermana Rebeca vestida de azul con su vestido ampón.  Parecen ir a una fiesta.

Una señora que vende tamales observa con curiosidad cómo desentonan con el ambiente de la colonia México nuevo en el municipio de Chalco. Una de las zonas más pobres del cinturón urbano en la ciudad de México. Los cuatro miembros de la familia Martínez asisten a una Iglesia Pentecostés Independiente que se encuentra en una colonia vecina. Son unas sesenta personas las que forman la congregación. A pesar de solo tener 14 años, el perfil de la Iglesia obedece a la cultura pentecostés de hace 50 ó 60 años. Aunque han realizado campañas evangelísticas diversas y compartido su fe casa por casa, la respuesta no ha sido la esperada. Son más una célula autónoma, que parte del tejido vital de la sociedad. Una congregación que no parece integrada a la realidad de su comunidad.

¿Es el modelo de nuestras Iglesias el adecuado para responder a las necesidades de nuestra comunidad? ¿El crecimiento de la Iglesia corresponde al crecimiento demográfico actual en América Latina? ¿Las congregaciones son organismos integrados al tejido social de sus comunidades? El evangelio presentado en nuestros modelos eclesiásticos, ¿resulta relevante en la actualidad, especialmente a la generación emergente de cultura posmoderna? ¿Estamos haciendo transiciones sabias de un modelo eclesiástico a otro para responder oportunamente a los cambios que impone la cultura?

Este ensayo gira alrededor de tres ideas:
 1. La Iglesia actual no representa la pluralidad del mosaico cultural en América Latina. Se ha convertido más bien en una subcultura con algunos modelos predominantes que se vienen replicando.
 2. Los modelos eclesiásticos Tradicional y  Moderno representan más del noventa por ciento de la realidad protestante latinoamericana y en ambos casos, (con sus variantes) están cada vez más desfasados para alcanzar a una nueva generación posmoderna.
 3. El cambio de modelos seguirá trayendo grandes cismas a la Iglesia latinoamericana y para evitarlo, deberíamos ser mucho más intencionales en la promoción de transiciones sabias.

Durante más de una década he realizado cientos de viajes para enseñar en México y en varios países de América Latina. Siempre que llego a una ciudad hago dos preguntas: ¿Cuántos habitantes hay aquí? y ¿qué porcentaje son cristianos?  No deja de sorprenderme la falta de información veraz. La mayoría de los creyentes y en muchos casos tampoco los líderes, cuentan con una respuesta certera. Sus apreciaciones pueden variar hasta por cientos de miles en la primera pregunta y en la segunda predominan frases como: “la verdad no sé” ó “pues más o menos seremos como. . .”. 

Latinoamérica no es una cultura de datos y a los cristianos nos cuesta trabajo vernos en el espejo y descubrir nuestra realidad. Prevalece tanto la desinformación como el optimismo sin fundamento.

A pesar de ello, la Iglesia tuvo un buen ritmo de crecimiento en el siglo pasado. Este gran conglomerado de Iglesias protestantes latinoamericanas está ubicado en latitudes muy diferentes y culturas disímiles. Desde la pampa Argentina, hasta la selva lacandona de Chiapas, México. Desde las iglesias casa de La Habana en la isla de Cuba, hasta las mega iglesias de Bogotá en Colombia. Son miles de kilómetros cuadrados en los que el evangelio tiene presencia.

Al ver este panorama tan amplio, podríamos levantar las campanas al vuelo y asumir que el evangelio está en uno de los mejores momentos de su historia en Latinoamérica. Desde el modesto púlpito de una Iglesia rural, hasta la conferencia multitudinaria de algún tele-evangelista, miles de voces se levantan optimistas proclamando el crecimiento de la Iglesia y se escuchan declaraciones de victoria; sin embargo, debemos reflexionar en un tema vital: ¿Son nuestras Iglesias relevantes a la cultura de las nuevas generaciones? ¿Llevamos la tendencia correcta para alcanzar al mundo en el marco de la posmodernidad?

No podemos olvidar que: “Las cosas que nos ayudaron a llegar hasta donde hoy estamos, son las mismas que pueden impedir que vayamos más lejos”. Es por eso que no puedo ser tan optimista. No intento desmerecer lo que se ha logrado, el punto es que dudo de la eficacia de nuestros ministerios ante el futuro. La realidad de la Iglesia es por lo menos incierta ante el embate de dos grandes retos que se han hecho evidentes a penas en los últimos diez años. Son dos gigantes sociales que han provocado un cambio sustancial en el entorno en el que debemos movernos.

Me refiero al cambio cultural global y al cambio generacional.

2 comentarios »


avatar Francisco Dijo:

Interesante el tema, en cuanto al enfoque cuantitativo, porque asi podemos reflexionar si realmente estamos cumpliendo los propositos de extener el evangelio a todos lon rincones del mundo. Dios lo bendiga.

avatar Augusto Dijo:

Doy gracias a Dios por su Espíritu Santo que se mueve con poder trayéndonos ideas creativas para alcanzar a los jóvenes, acabo de ver en canal Enlace su nota y puedo sentir la confirmación de que vamos por el camino correcto, le comento que tenemos una academia de hip hop y una de teatro y alrededor de 50 jóvenes que participan con mucha responsabilidad, al punto que al ver las obras de teatro y coreografías la Municipalidad de Gálvez-Santa fe-Argentina nos ha hecho participar en los diferentes eventos culturales. Lo bendigo en el nombre de Jesucristo.
Augusto Chavarini - Comunidad Cristiana Jesucristo es Dios

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