De sedientos a manantiales

¿Quiénes son los sedientos de esta generación? ¿Podrá agua alguna satisfacer las necesidades actuales de las personas?

Por Eva Esther Morales Gutiérrez, Cochabamba, Bolivia

Fragmento de un ensayo presentado a concurso.

Hoy el Mesías está a la espera de los sedientos que están con sed profunda, sed de lo trascendente, en un mundo que ha relativizado la vida, el amor y el valor de las personas, donde encontramos entronizado al dios dinero y la diosa sensualidad, donde muchos son sus servidores fieles, y promueven el consumismo, la competitividad y el individualismo, en medio de esta realidad, Jesús de Nazaret está caminando y buscando a las personas para tener un encuentro trascendente.

Los estudios de los hechos sociales coinciden con la lectura de Jesús acerca de la naturaleza humana, del sin sentido, del tedio, de la falta de esperanza, y vidas sedientas, que en los más jóvenes se manifiesta claramente en desesperanza, con sus tres componentes: La desesperación, la apatía y la vergüenza.

La desesperanza es característica de la gente de hoy, es una desesperanza aprendida que enseñan los medios de comunicación, los estilos de vida, el sistema económico y otros agentes que amoldan nuestra mente y nuestro corazón a este mundo, que terminan matando la fe, y la alegría de vivir.
 
La desesperación produce en nosotros miedo, temores, bloquea sentimientos, desencadena depresiones, es la falta de confianza en uno mismo y en los otros.
 
La esperanza no es una quietud pasiva, sino es una espera activa que asume riesgos, y que apuesta por la vida. Este riesgo puede implicar sufrimientos, no es una esperanza ingenua, es un camino activo que se va construyendo cada día, así lo entendió y vivió el defensor y activista por los derechos de los afro americanos Martin Luter King que nos sigue desafiando con su frase que nos dejo como legado: “aún si el mundo estuviera por estallar, yo igual plantaría un manzano”.

La apatía, es la falta de deseo y voluntad para vivir, es la sensación de no hallar interés en el mundo, sus actividades, la monotonía y la rutina de la vida, que despierta en nosotros desilusión, desinterés en las personas, es una expresión de la falta de esperanza. ¡Cómo el enemigo ha utilizado esto!, para paralizar a la juventud, ha bloqueado sus emociones, ha cegado su vista, ha hecho que el virus de la apatía se expanda y se anide en la misma esencia del hombre y de la mujer de hoy.

La vergüenza aparece cuando la esperanza no logra los resultados esperados, entonces nos sentimos ridículos, avergonzados por los demás, es un sentimiento de minusvalía y falla personal. Es una sensación recurrente y compulsiva de que algo anda mal en mí, que tienen que ver con los vínculos primarios de las personas, la familia y los amigos.

A la luz del acercamiento a este relato, encontramos algunos principios para desarrollar relaciones saludables, y crecer emocionalmente. El anhelo de Jesús es que todos tengamos vida en Plenitud, que integra a todas las áreas de mi vida. No podemos caer en el error de la división y fragmentación del Ser. Algunas corrientes modernas privilegiaron solo la razón, el pensamiento y la lógica, las más recientes, sobrestiman las sensaciones, las percepciones y las emociones, por lo tanto cada uno de estos enfoques tienen una propuesta de desarrollo del Ser.

¿Cuál es la propuesta del agua de la Vida? Debemos desarrollar nuestro ser integralmente, pues hemos entendido que todo nuestro Ser ha sido salpicada del agua de vida, no podemos ser seres grotescos. Podemos dar la apariencia de ser tan espirituales, ser los súper lideres, dedicado a la obra del Señor, pero en el fondo ser raquíticos emocionales, temerosos, competitivos, egoístas, manipuladores o prejuiciosos.

No podemos esconder esto delante del Señor, no hay nada escondido delante de él. El salmista dice:

Señor tu me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aún de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! Sal 139:1-3 VP

Jesús el agua de Vida te invita a acercarte a él, no necesitas esconderte tras máscaras, solo reconoce tus luchas, tus tentaciones, tus debilidades. Esta es la primera condición de reconocerte sediento.

Un segundo principio entonces aparece. Serás manantial, una vez que hayas reconocido tu sed, y aceptes ser saciado por el agua de Vida, la promesa es que, te convertirás en un manantial de aguas frescas, corrientes de aguas que llevan vida, a diferencia de las aguas estancadas, putrefactas, malolientes que cualquier cosa que entre en contacto con ellas, terminará contaminado y muerto, como son las personas que lastiman, engañan, hieren, maltratan o matan con la indiferencia que los tiene bloqueados para amar.

Entonces si eres manantial de agua viva, debes llevar vida, por donde vayas, y todo aquel que se encuentre contigo, tendrá la posibilidad de saciar su sed. Pues es solo en las relaciones donde se puede crecer emocionalmente, si nos involucramos en relaciones profundas, sinceras con el otro. El otro es el prójimo que es la provisión del Señor para desarrollarnos, es en la relación con el otro que descubro mis mas profundos miedos, dudas sentimientos, anhelos, sueños, es el otro que me descubre, y es mi ser entero que se muestra.

El tercer principio que encontramos, es la bendición de convertirnos en verdaderos adoradores, pues hemos restablecido la relación con Dios, al reconocer nuestra sed, solo cuando renunciamos a estilos de vida que proponen muerte, pecado, desesperanzas, y nos abrimos al Dios de la vida, esta conversión te hace libre para adorar, y convertirte en verdadero adorador. No se puede ser un adorador verdadero, así tengamos voces angelicales, ministerios grandes, liderazgo exitoso aparente, si seguimos teniendo relaciones dañadas, vidas carentes de perdón, ausencia de relaciones saludables, inicios de reconciliación no se puede tener acceso a la bendición de ser un verdadero adorador.

Finalmente debemos retomar y recordar que la esperanza la fe, y el amor que es el corazón del Evangelio del Reino, esta esperanza viva, que nos motiva a correr riesgos, a comprometernos con proyectos que traigan vida. No podemos dejar que otros nos arrebaten el mensaje del Evangelio, y proclamen espejismos, escapismos, engañando, promoviendo falsas esperanzas

En medio de esta realidad intensa, diversa como es Latinoamérica, con tantas oportunidades para hacer real nuestra esperanza en Cristo, tienes la oportunidad de traer vida a niños y niñas trabajadores, mujeres maltratadas, desempleados, campesinos pobres, líderes corruptos, políticos manipuladores, etc.

Latinoamérica es un contiene con rostro joven, pues es el 60% de su población total. Por lo tanto los jóvenes latinos tienen el gran privilegio, la gran oportunidad histórica de vivir y proclamar la fe, la esperanza y el amor de Cristo, en medio de esta generación que exige vida. Sacia tu sed y conviértete en manantial de Vida.

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